No sé como enfrentarme a un tema como este, solo sé que me da miedo. Normalmente me encierro en mí; pero en el momento en que abro los ojos y me encuentro con la realidad, en ese momento tengo miedo. Primero viene el asombro, no consigo entender, por más que lo intento, cómo hay personas que pueden dañar a otras solo por el placer de hacerlo, y matizo, cómo puede haber hombres que violen la libertad de las mujeres. Me asombra, porque vivimos en una sociedad libre, pluralista, avanzada, aunque quizás no tanto.

Tengo miedo cuando leo: “la sociedad aún trata de justificar al agresor y culpa a la víctima de violencia”-María R. Sahuquillo para el País-, o “50 menores fueron juzgados el año pasado por violencia de género en Andalucía”. Claro que me da miedo, es una tras otra, al lado de mí, de ti, día tras día, meses, años de lacra. Casi pasa desapercibido, ya es “normal” ver un caso de violencia de género, o varios al día, en los telediarios.

Solo hace falta abrir los ojos y observar, y entonces afrontar la realidad que hay que cambiar.