¿Te imaginas que te roban la cartera con violencia e intimidación y que el robo está
grabado, pero como no dices en ningún momento "no me robes" la gente considera que le
has entregado la cartera al ladrón voluntariamente?¿Te imaginas titulares en prensa y
televisión diciendo que las víctimas de un atentado terrorista no se opusieran lo suficiente
o que fueran felices si sobrevivieron? Pues eso es lo que está pasando ahora en España
con una chica violada.
La familia de uno de los acusados de violar a una chica de 18 años en los Sanfermines
contrató a un despacho de detectives para que espiase a la víctima. El resultado fue un
informe en el que se detalla el seguimiento de la chica, además del rastreo de sus redes
sociales.
Que unos detectives sigan a una víctima que ha denunciado una violación significa que la
chica, además de haber sido violada, tiene que aparentarlo. El dolor privado no es
suficiente, tiene que mostrarlo: hacerlo público.
¿Cuál es entonces el ambiente que nos vamos a encontrar a la hora de denunciar un
caso de violencia machista? Pues un lugar en el que no somos bien recibidos; un lugar en
el que no se nos cree, en el que son capaces de justificar una violación según la ropa que
llevabas, si ibas sola, si ibas bebida o si no cerraste las piernas con la suficiente fuerza.
Pues hermana, yo te creo. Y aunque ya no nos quedan lágrimas para llorar a todas las
que se fueron, seguiremos luchando para que no haya ni una víctima más por violencia
machista.