Parece mentira que después de tantos casos de violaciones o acoso, estos sigan sucediendo
uno tras otro, aparte de los muchos otros que no conocemos o simplemente no salen a la luz por el
miedo que puedan llegar a sentir sus víctimas o simplemente por vergüenza.
Rosa Montero, en su texto “Porque pueden”, publicado en El País hace un llamamiento, un
llamamiento por todas las víctimas que han sufrido en silencio y a día de hoy siguen sufriendo, por
todas esas niñas nigerianas secuestradas o bien por esas actrices que han tenido que soportar un
acoso constante por parte de sus productores o directores.
Como bien dice Rosa Montero es hora de imponernos, de luchar juntas y no permanecer más
tiempo calladas. Este tema lo podemos encontrar también en el texto “Violaciones” escrito por
Almudena Grandes, la autora hace referencia al caso denominado “La Manada” donde cinco chicos han
sido acusados de violar a una chica. Estos se basan en el argumento de que era sexo consentido ya que
la chica nunca se negó y que después de lo ocurrido la víctima ha seguido con su rutina. Me parece
lamentable que a día de hoy se pueda llegar a creer que la chica aceptará mantener relaciones sexuales
tan solo porque ha continuado con su día a día y no se ha encerrado en su casa, ¿Hasta dónde vamos a
llegar? Si todas las víctimas de violación se tuvieran que encerrar en su casa ¿Qué sería de ellas? Pero al
parecer esto es lo que está valorando el tribunal de justicia al ver que la víctima de “La Manada” no
permanece en su casa, suena lamentable, pero así es.
Las violaciones hacia mujeres se ha convertido en algo normal, algo cotidiano, algo que a nadie
le extraña o sorprende, cuando en realidad es verdaderamente trágico. Entristece saber que todos los
días la vida de una mujer es arruinada, que nunca volverá a ser la misma, aunque lo disimule o aunque
todos pensemos que eso ya es pasado, para ella nunca será olvidado.
También ocurren muchos otros casos de los que ni siquiera nos podemos llegar a enterar por
el simple hecho que no se den en nuestro país, cosa que no le quita importancia, como la dura vida que
pueden llegar a llevar algunas mujeres extranjeras por su religión o cultura, como aquellas a las que se
les amputa el clítoris de forma violenta, un acto lleno de pleno machismo por parte de los hombres de
esa religión, ya que se hace simplemente para el disfrute del hombre, dejando a las mujeres con un
valor inferior al de los hombres. No me declaro a favor de esas mujeres que tienen la obligación de salir
de su casa totalmente cubiertas o tapadas, somos libres y nuestro cuerpo nos pertenece tan solo a
nosotras, por lo cual yo puedo ponerme lo que se me antoje, quiera y a mí me guste sin la opinión de
mi marido o novio; que tu pareja determine cómo debe ser tu manera de vestir, es otra manera de
maltrato psicológico en el que no debemos entrar.
El caso de “La Manada” es uno más, uno más de muchos que con el tiempo se dejará de hablar
de él y se olvidará, como pasa con todos. Por ello, para evitar que sigan ocurriendo no debemos dejar
que se olviden ni queden en el pasado como otro más, que todos salgan a la luz aunque tengamos
miedo, porque si no nos manifestamos nosotras y buscamos nuestro respeto ¿Quién lo hará?

Laura Medina Alonso. 2ºD